De la urgencia al protocolo
En apenas un par de años, la inteligencia artificial pasó de ser el tema que los medios intentaban explicar a convertirse en la infraestructura sobre la que funcionan. Hoy, en redacciones de todo el mundo, algoritmos transcriben entrevistas, sintetizan documentos, sugieren titulares, optimizan distribución y procesan bases de datos que ningún equipo humano podría abordar en los tiempos que exige la cobertura diaria. Esa integración, en gran medida, ocurrió antes de que existieran reglas claras para gestionarla.
La brecha entre la velocidad de adopción y la madurez de los marcos éticos que la regulan plantea hoy una cuestión que trasciende lo técnico para volverse profundamente editorial. Cuando un algoritmo participa en definir qué titular funciona mejor, qué imagen acompaña una nota, qué datos se priorizan en una cobertura o qué contenido se distribuye a cada segmento de audiencia, las decisiones editoriales dejan de ser exclusivamente humanas. Y cuando eso ocurre sin que la audiencia lo sepa, la confianza se erosiona. En un ecosistema informativo saturado de contenido sintético, donde la distinción entre lo producido por personas y lo generado por máquinas se vuelve cada vez más difusa, la transparencia deja de ser un valor declarativo para convertirse en un activo editorial estratégico. Los medios que explican cómo, cuándo y por qué utilizan inteligencia artificial construyen confianza. Los que lo omiten, la pierden.
A esta opacidad se suma un problema estructural. Los sistemas de IA heredan los sesgos presentes en los datos con los que fueron entrenados, datos creados, sistematizados y distribuidos por seres humanos durante más de dos décadas de digitalización acelerada. Reconocer y mitigar estos sesgos es fundamental para evitar la perpetuación de estereotipos y garantizar representaciones equitativas en los medios. La imparcialidad algorítmica es una búsqueda constante, marcada por el compromiso del periodismo con la verdad y la equidad.
Frente a estas tensiones, el diseño de directrices y normas prácticas de uso se posiciona como un aspecto central de la responsabilidad editorial. Estas políticas establecen estándares de calidad y procedimientos para la práctica periodística, asegurando que el contenido producido con asistencia de IA sea confiable y valioso para la audiencia. La publicación de directrices transparenta el proceso de aplicación en dos planos simultáneos: a nivel interno, para periodistas y equipos editoriales; a nivel externo, de cara a la audiencia y la sociedad.
Cuando se publicó la primera edición de esta guía, en 2023, el panorama normativo era incipiente. El informe World Press Trends Outlook de WAN-IFRA, publicado en octubre de aquel año, revelaba que, en roles editoriales, el 46% ya experimentaba con IA generativa en sus redacciones, aunque solo el 28% contaba con un marco claro para su uso. Gran parte de la transformación ocurría de manera desestructurada, impulsada por iniciativas individuales o equipos pequeños que exploraban las herramientas disponibles sin un marco institucional que los orientara.
En el tiempo transcurrido desde entonces, el panorama se transformó de manera sustancial. La cantidad de medios, agencias, asociaciones profesionales y organismos internacionales que formalizaron políticas de uso de IA se multiplicó. Para esta actualización se recopilaron, analizaron y sistematizaron 90 directrices publicadas por organizaciones de más de 25 países, ampliando significativamente el corpus original de 37 incluídas en la primera edición de esta guía. Ese crecimiento cuantitativo es, en sí mismo, un indicador cualitativo: la industria periodística pasó de la fase declarativa a la institucionalización de marcos éticos operativos.
La evolución de las directrices: tres generaciones de respuesta
El análisis comparado del corpus permite identificar al menos tres generaciones de directrices, cada una con características y prioridades distintas.
Respondió a la urgencia del "momento ChatGPT". Medios como Wired, Associated Press, DPA y el Financial Times publicaron declaraciones de principios generales, centradas en establecer límites básicos: la IA como herramienta, la supervisión humana como requisito y la prohibición de publicar textos íntegramente generados por máquinas. Estas directrices cumplieron un rol fundacional al explicitar que la adopción de IA requería parámetros, pero su alcance era predominantemente reactivo y su operatividad, limitada.
Introdujo mayor especificidad. Medios como The New York Times, The Guardian, BBC, Reuters, Consejo de Europa y Mediahuis avanzaron hacia la diferenciación de usos permitidos, restringidos y prohibidos según el tipo de contenido y la fase del proceso editorial. Aparecieron, por primera vez, menciones a la protección de datos propietarios, la prohibición de ingresar información sensible en herramientas externas y la exigencia de registros internos de experimentación. El Financial Times, por ejemplo, estableció un registro interno donde se documenta toda la experimentación con IA en la redacción, incluyendo el uso de proveedores externos.
Marcó el salto hacia la institucionalización. Directrices como las de Chequeado, Adepa, El País, Newtral, Grupo Globo, Folha de S.Paulo, Estadão, RTVE, La Nación y el World Economic Forum presentan estructuras más complejas, con protocolos diferenciados por tipo de tarea, mecanismos de gobernanza interna, roles específicos y sistemas de auditoría. La diferencia con las generaciones anteriores es cualitativa ya que estas políticas asumen que la IA ya forma parte de la infraestructura editorial y, por lo tanto, requiere marcos de gestión permanentes, revisables y adaptables.
El corpus ampliado
Para el desarrollo de esta actualización se recopilaron y analizaron directrices de 90 medios, agencias, asociaciones profesionales y organismos internacionales de más de 25 países. El trabajo se organizó, al igual que en la versión anterior, en tres planos secuenciales. Primero, identificar aspectos destacados de cada directriz. Segundo, reconocer principios rectores comunes. Y tercero, elaborar una propuesta de políticas de uso para redacciones.
La distribución geográfica del corpus refleja tanto el avance global de la adopción de IA en medios como la creciente participación de América Latina e Iberoamérica en este proceso. Los países con mayor representación son España, Brasil, Estados Unidos, Argentina, Reino Unido y Alemania, seguidos por Bélgica, Francia, Suecia, Suiza, Finlandia, Países Bajos y Portugal. Se suman las presencias de Puerto Rico, Colombia, México, República Checa, Italia, Kenia, Sudáfrica, Turquía, China y Noruega, además de organismos internacionales como el Consejo de Europa y el Foro Económico Mundial.
La irrupción de América Latina en este mapa es uno de los cambios más significativos respecto a la edición anterior. En 2023, la presencia latinoamericana en el corpus se limitaba a Todo Jujuy, Núcleo y la SIP. En esta edición, Argentina aporta siete directrices con la incorporación de Chequeado, Adepa, 0221, La Nación, ADN Sur y Cenital.
Brasil pasa de dos a doce directrices, incluyendo a Folha de S.Paulo, Grupo Globo, Agência Pública, Aos Fatos, Agência Mural, Gênero e Número, O Tempo, Correio Sabiá, Revista AzMina y Vocativo. Aparecen, además, por primera vez, El Nuevo Día (Puerto Rico), El Espectador (Colombia) y Siete24 (México), configurando un mapa latinoamericano que hace tres años era prácticamente inexistente.
A esta presencia regional se suma una densa red de directrices de la Península Ibérica, con medios de referencia como El País, RTVE, Agencia EFE, Atresmedia, Newtral, Jotdown, El Diario.es, y asociaciones profesionales como la Asociación de la Prensa de Madrid, el Colexio de Xornalistas de Galicia, el Col·legi de Periodistes de Catalunya y la Asociación Profesional de Periodistas Valencianos.
El listado completo de medios y organizaciones relevadas incluye, ordenados por país de origen: Bavarian Broadcasting, DJV, DPA y Springer Nature (Alemania); Todo Jujuy, Chequeado, Adepa, 0221, La Nación, ADN Sur y Cenital (Argentina); Flemish Organization for Journalism / RVDJ y Mediahuis (Bélgica); Núcleo, Estadão, Folha de S.Paulo, Grupo Globo, Agência Pública, Aos Fatos, Agência Mural, Gênero e Número, O Tempo, Correio Sabiá, Revista AzMina y Vocativo (Brasil); Hong Kong Free Press (China); El Espectador (Colombia); Seznam Zprávy (República Checa); Wired, Business Insider, News Media Alliance, Reuters, The Atlantic, USA Today, NPR, RTDNA, Associated Press, The New York Times, Afro LA, SIP, ICFJ y CBC (EE.UU./Canadá); Catalan Media Council, Agencia EFE, El País, RTVE, Newtral, Atresmedia, Jotdown, El Diario.es, Asociación de la Prensa de Madrid, Asociación Profesional de Periodistas Valencianos, Colegio Vasco de Periodistas, EITB, Colexio de Xornalistas, Col-legi de Periodistes de Catalunya y Berria (España); STT y Sanoma (Finlandia); Le Parisien, Le Figaro y RSF (Francia); Federación Panhelénica de Asociaciones de Periodistas (Grecia); Col-legi de Periodistes d'Italia (Italia); Media Council Kenya (Kenia); Siete24 (México); Norwegian Tabloid (Noruega); ANP y Volkskrant (Países Bajos); Mensagem de Lisboa y Expresso (Portugal); El Nuevo Día (Puerto Rico); BBC, Financial Times, The Guardian, Telegraph, The Economist, The Globe and Mail y PINF (Reino Unido); Press Council of South Africa (Sudáfrica); Aftonbladet/Schibsted, Svenska Dagbladet, TT Nyhetsbyran y Nordic AI Journalism (Suecia); Heidi.News, Ringier y Republik (Suiza); Anadolu Agency (Turquía); Consejo de Europa / CDMSI (Unión Europea); y World Economic Forum (Internacional).
Directrices destacadas
A continuación se profundiza en las directrices de uso de IA de medios y organizaciones seleccionados, con énfasis en aquellos que aportan enfoques innovadores o particularmente relevantes para el contexto iberoamericano. La selección prioriza la representatividad regional, la madurez operativa de las políticas y su capacidad de servir como referencia para otras redacciones.
La organización de verificación publicó una de las directrices más completas y estructuradas del ámbito hispanohablante. Su política distingue entre desarrollos propios de IA generativa, creados a medida para automatizar tareas específicas como El Explorador, Desgrabador y Chequeabot, y modelos externos utilizados de manera experimental o complementaria. La estructura de la política organiza los usos en categorías explícitas: transcripciones, traducciones, correcciones de estilo según el manual propio, procesamiento de bases de datos, apoyo en verificación de desinformación y redacción asistida de comunicaciones institucionales. La política establece con igual claridad aquello para lo que la IA no se utiliza, e incorpora principios de rendición de cuentas, equidad y no discriminación que la distinguen de directrices más genéricas.
"Comenzamos a experimentar con la IA en 2016 y, como parte de nuestro compromiso fundacional con la transparencia, exploramos y aplicamos herramientas de inteligencia artificial de manera responsable, conscientes de sus oportunidades y riesgos."
Las recomendaciones de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas surgieron de un proceso participativo que reunió a figuras clave de la industria nacional a lo largo de varios meses. El documento se estructura en ocho recomendaciones concretas que abarcan desde la priorización de la IA como herramienta de calidad hasta la confianza de las audiencias pasando por la promoción de marcos legales adecuados. Su enfoque colaborativo y contextualizado para medios con escalas y recursos diversos le otorga particular valor como referencia regional.
"Designar equipos responsables de la implementación de proyectos de IA en los productos del medio, para la gestión de todos los aspectos detallados en los procesos editoriales y organizacionales. Promover un liderazgo ético que fomente la cultura de la innovación y la capacitación permanente."
Uno de los diarios de mayor circulación del país publicó su guía de uso de IA en la redacción, sumándose a un creciente ecosistema normativo argentino que, junto con Chequeado, Adepa, Todo Jujuy, 0221, ADN Sur y Cenital, convierte a Argentina en uno de los países latinoamericanos con mayor densidad de directrices formalizadas.
"Para contrarrestar las percepciones del público de que la IA es una fuerza autónoma que opera sin control editorial, se anima a LA NACION a ser específico al decirle a su público qué tipo de IA utilizamos (incluso haciendo la mención en la metodología de cada producción basada en IA). Esto puede servir como función educativa, donde se desmitifica el concepto de IA y, en cambio, se comunica sobre la tecnología como una herramienta."
El medio digital platense publicó directrices que destacan por su énfasis en la auditoría regular de las herramientas implementadas para detectar sesgos y garantizar alineamiento con sus principios editoriales. Su política incluye compromisos de formación continua, protocolos claros para la corrección de errores derivados del uso de IA y un enfoque explícito en la mejora continua como proceso iterativo. La especificidad de tareas contempladas, desde la desgrabación de audios hasta el análisis de datos en tiempo real para la identificación de tendencias, refleja una integración práctica y consciente de la tecnología en las rutinas diarias.
"La implementación de IA será un proceso continuo de aprendizaje y adaptación, enfocado en mejorar la experiencia informativa para nuestra audiencia y en optimizar los flujos de trabajo internos. Nos esforzaremos por identificar nuevas oportunidades de innovación que nos permitan satisfacer las necesidades cambiantes de las audiencias, sin perder de vista nuestro deber de informar con precisión, relevancia y humanidad."
Fue uno de los primeros medios argentinos en implementar un manual de estilo específico para contenidos generados mediante IA. Su enfoque prioriza la capacitación periódica del equipo periodístico y prohíbe explícitamente el uso de IA para generar contenido completo o actuar como editor final, manteniendo la producción humanizada de contenidos como principio rector.
"Realizaremos capacitaciones periódicas para nuestro equipo profesional de periodistas sobre la potencialidad que la adopción de esta tecnología puede otorgarle a su trabajo, así como también el rol de suma importancia que tendrá su toma de decisiones para la selección y revisión de los contenidos que utilicen, tal como ocurre actualmente frente a cualquier otra fuente de información."
Incorporó en su Libro de Estilo un protocolo de uso de IA basado en dos principios articuladores: que todo contenido generado con IA sea supervisado por un redactor que se hace responsable de él, y que el periódico comunique con transparencia el uso de esta tecnología. Las ilustraciones elaboradas con asistencia de IA se permiten como complemento, siempre que los elementos generados por la tecnología sean secundarios y se informe de su uso. La política exige, además, que toda la plantilla declare las herramientas de IA que utiliza en su trabajo.
"No se usarán imágenes, audios o cualquier otro contenido sintético generado por inteligencia artificial que puedan confundirse con la realidad, que puedan inducir a error, desinformar o violar la privacidad."
Integró las directrices sobre IA en su Libro del Estilo Urgente, lo que les otorga el mismo peso normativo que el resto de las reglas editoriales de la agencia. La agencia prohíbe el uso de IA para crear imágenes que ilustren noticias de actualidad y mantiene vigilancia activa para impedir que imágenes generadas por IA ingresen a sus servicios a través de cesiones de terceros. Para contenido generado automáticamente a partir de fuentes identificadas, como datos deportivos o bursátiles, exige una nota aclaratoria al final del texto.
"Los sistemas de inteligencia artificial pueden, en algunos casos, servir como ayuda al trabajo de los periodistas de EFE, nunca hacer periodismo; esa labor nos corresponde a nosotros."
La guía ética del medio especializado en verificación se distingue por su énfasis en el desarrollo de tecnologías propias frente a la dependencia de proveedores externos. La política defiende el talento humano como principio rector y permite las imágenes generadas con IA solo como complemento puntual, siempre sujeto a derechos de autor.
"En Newtral no utilizamos algoritmos opacos de terceros: nos enfocamos en producirlos nosotros mismos y supervisar su desarrollo para controlar su arquitectura y contenidos."
La radiotelevisión pública española enmarca sus directrices de IA en el contexto regulatorio internacional, desde la Declaración de Bletchley hasta la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea y la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial española. Su contribución es particularmente relevante como modelo para medios públicos que deben conciliar la innovación tecnológica con obligaciones de servicio público y rendición de cuentas democrática.
"Contar con una norma de uso de IA favorece la transparencia y el conocimiento interno y externo de qué se hace, con qué y para qué."
El mayor conglomerado mediático de América Latina actualizó sus principios editoriales para incorporar orientaciones específicas sobre inteligencia artificial. La decisión de integrar las directrices de IA dentro de los principios editoriales generales, y no como un documento separado, señala una concepción madura de la tecnología como parte constitutiva de la práctica periodística y no como un apéndice externo.
El uso de la inteligencia artificial debe estar siempre supervisado por un ser humano, y ningún contenido producido con esta tecnología debe difundirse sin dicha supervisión. Esto no significa que cada pieza de contenido generado automáticamente vaya a ser revisada por un ser humano antes de su difusión. Este requisito anularía gran parte de la eficiencia y el alcance que permite el uso de la herramienta. La precisión y la calidad de este contenido se garantizarán mediante la supervisión del proceso, lecturas de muestras y otras formas de verificación.
Incluyó las directrices de IA en su Manual de Redacción, dentro de la sección de conducta profesional. Al igual que la Agencia EFE, en España, la decisión de integrar las normas sobre IA en el manual de estilo existente les otorga jerarquía normativa equivalente al resto de las reglas editoriales del diario.
"Los profesionales de Folha pueden utilizar aplicaciones de inteligencia artificial (IA) en su trabajo. Esta herramienta no sustituye el criterio humano ni exime al periodista de la responsabilidad del resultado final, pero, bien utilizada, ofrece diversas oportunidades para aumentar la eficiencia de la redacción."
El Grupo Estado fue uno de los primeros medios brasileños en formalizar una política de IA. Su contribución más significativa al panorama regional es la creación de un Comité de Inteligencia Artificial, integrado por representantes de los departamentos de Tecnología, Redacción, Producto, Jurídico y Auditoría. Este comité analiza los proyectos editoriales relacionados con IA, estableciendo un modelo de gobernanza colegiada que otras redacciones de la región pueden adaptar. La política prohíbe, además, ingresar datos empresariales, secretos de negocio, bases de datos propietarias y primicias periodísticas en herramientas de IA externas.
"El objetivo es ofrecer, en la dosis justa, el incentivo total a la experimentación con estas nuevas tecnologías y la garantía de que la responsabilidad final por las producciones periodísticas será siempre de una persona, un profesional de carne y hueso."
La organización de verificación brasileña suma su política de IA al creciente ecosistema normativo del país, que con doce directrices formalizadas se posiciona como el más denso de América Latina y uno de los más desarrollados del Sur Global.
"La inteligencia artificial sólo se utilizará para adaptar o parafrasear contenido ya escrito, editado y publicado por el equipo de periodistas de Aos Fatos"
Establece límites precisos al uso de IA, permitiéndola como herramienta de consulta para mejorar aspectos específicos del proceso editorial y para sugerir publicaciones alternativas en redes sociales, pero prohibiendo su utilización para generar contenido completo o como editor final.
"El uso de IA para crear ilustraciones es un caso muy urgente y excepcional, y siempre se da preferencia al uso de imágenes creadas por artistas, ilustradores y diseñadores internos o independientes."
La aparición de directrices en estos tres casos señala que la formalización de políticas de IA dejó de ser un fenómeno restringido a los medios de mayor escala. Cada caso, con sus particularidades, contribuye a un ecosistema normativo latinoamericano que hace tres años era prácticamente inexistente y que hoy abarca seis países con más de veinte directrices formalizadas.
Organizó sus principios en torno a cuatro ejes: la IA como herramienta al servicio de la misión periodística, la guía y revisión humana permanente, la transparencia y la ética, y la protección de la propiedad intelectual. El Times introduce el concepto de artículos con voz digital y traducción automatizada como nuevas formas de accesibilidad, señalando un horizonte de aplicación que excede la producción textual.
"Consideramos la tecnología no como una solución mágica, sino como una herramienta poderosa que, como muchos avances tecnológicos anteriores, puede ser utilizada al servicio de nuestra misión. La experiencia y el criterio de nuestros periodistas son ventajas competitivas que las máquinas simplemente no pueden igualar."
Establece que cualquier uso de IA en la creación, presentación o distribución de contenido debe alinearse con las directrices editoriales existentes, incluyendo imparcialidad, precisión, equidad y privacidad.
"Cuando la IA se utilice con fines editoriales, debe haber una figura editorial de alto nivel que sea responsable y rinda cuentas por supervisar su implementación y su uso continuo."
Requiere supervisión humana y el permiso explícito de un editor senior para incluir elementos significativos generados por IA en cualquier trabajo publicado.
"Utilizaremos herramientas de IA generativa con fines editoriales solo cuando contribuyan a la creación y distribución de periodismo original. Nos protegeremos contra los peligros del sesgo incorporado en las herramientas generativas y en sus conjuntos de datos de entrenamiento."
Destaca por la institucionalización de un registro interno de experimentación donde se documenta toda actividad relacionada con IA en la redacción, incluyendo el uso de proveedores externos. El medio prohíbe la publicación de imágenes fotorrealistas generadas por IA, aunque explora el uso de imágenes mejoradas para infografías y diagramas, siempre comunicando su origen.
"El periodismo en The Financial Times seguirá siendo realizado por profesionales humanos altamente capacitados que informen y analicen el mundo de manera precisa y justa"
Como agencia global de noticias, sus directrices tienen impacto multiplicador en miles de medios que utilizan su contenido. La AP establece estándares de supervisión humana que han sido adoptados como referencia por numerosas organizaciones en todo el mundo.
"La precisión, la imparcialidad y la velocidad son los valores que guían los informes de noticias de AP, y creemos que el uso consciente de la inteligencia artificial puede servir a estos valores y, con el tiempo, mejorar la forma en que trabajamos."
Las directrices adoptadas por el Comité Directivo sobre Medios y Sociedad de la Información en noviembre de 2023, constituyen el marco institucional más completo a nivel supranacional. Fundamentadas en el Artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, estas directrices vinculan el uso de IA en el periodismo con la protección de la libertad de expresión, la privacidad, la dignidad humana y la prohibición de discriminación. Incluyen, además, una lista de verificación para la adquisición de sistemas de IA, un recurso práctico que traduce principios abstractos en criterios operativos para la toma de decisiones.
Impulsada por Reporteros Sin Fronteras y 16 organizaciones aliadas, esta carta establece un marco de principios que reconoce las implicaciones transformadoras de la IA para el derecho a la información. Aboga por una cooperación mundial para que la IA respete los derechos humanos, la paz y la democracia, y constituye una referencia ineludible para medios que buscan inscribir sus prácticas en un horizonte de valores compartidos a escala global.
Si bien figura en el corpus desde la primera edición de esta guía, los principios de la Sociedad Interamericana de Prensa merecen destacarse también como marco institucional. Su alcance abarca al conjunto de los medios del continente americano y su respaldo a los principios globales de IA los posiciona como referencia para asociaciones de prensa de toda la región.
Principios rectores comunes: una nueva versión
El análisis transversal del corpus actualizado permite identificar principios rectores que trascienden las diferencias geográficas, de escala y de tipo de medio. Los seis principios identificados en la edición 2023 mantienen su vigencia, pero la evolución del ecosistema les ha sumado densidad operativa y nuevas dimensiones.
Este principio sigue siendo el más transversal de todos. La totalidad de las directrices analizadas establece que la responsabilidad final sobre el contenido recae en el equipo editorial, independientemente del grado de asistencia tecnológica involucrado en su producción. La evolución entre 2023 y 2026 se manifiesta en la especificación progresiva de esa supervisión. Las directrices más recientes ya establecen quién supervisa, en qué etapas del proceso y con qué mecanismos de control. Chequeado, por ejemplo, exige que toda producción asistida por IA sea revisada y aprobada por una persona responsable antes de su publicación. La BBC requiere una figura editorial de alto nivel como responsable de cada implementación.
La transparencia operó como eje central desde la primera generación de directrices. Lo que evolucionó es su alcance, que pasó de una declaración genérica de principios a protocolos concretos de comunicación. El País establece que el periódico será transparente sobre el uso de IA; EFE exige notas aclaratorias al final de contenidos generados automáticamente; Adepa recomienda explicar con claridad cómo se utilizó la IA y fundamentar la elección de cada herramienta específica. La transparencia deja de ser un valor abstracto para convertirse en un conjunto de prácticas verificables.
Este principio se expandió significativamente. Además del respeto por la propiedad intelectual, la equidad y los valores democráticos ya presentes en 2023, las directrices de 2024-2026 incorporan preocupaciones concretas sobre privacidad de datos, prohibiciones para ingresar información sensible en plataformas externas, protección de fuentes confidenciales y vigilancia activa contra la introducción de contenido generado por IA que pueda confundirse con material real. Chequeado establece explícitamente que no se ingresará información de fuentes anónimas, datos personales o documentos confidenciales en herramientas externas de IA. Estadão prohíbe el ingreso de datos empresariales, secretos de negocio y primicias periodísticas.
Las directrices de tercera generación vinculan la exploración tecnológica con la misión editorial de cada medio. En sus textos se expresa una maduración en los criterios de adopción. Newtral, por ejemplo, supedita su guía ética a su misión de periodismo de servicio público. The New York Times enmarca la IA como herramienta al servicio de su misión de ayudar a comprender el mundo. The Guardian limita el uso de IA a situaciones en las que contribuya a la creación y distribución de periodismo original. Este principio implica que la innovación por la innovación misma carece de justificación si no fortalece el propósito editorial del medio.
La necesidad de capacitar al personal pasó de ser una mención genérica en las primeras directrices a convertirse en un compromiso institucional con programas concretos. El Financial Times menciona clases magistrales sobre IA generativa para periodistas. Todo Jujuy y 0221 incorporan la formación continua como compromiso explícito. La capacitación deja de ser un complemento para convertirse en una condición de implementación responsable.
La importancia de colaborar entre medios, con desarrolladores de IA y con organismos relevantes se refuerza con la aparición de marcos institucionales como la Carta de París, las directrices del Consejo de Europa y las recomendaciones de Adepa, que explícitamente buscan establecer estándares compartidos para todo un sector o región.
De principios a decisiones
| Principio declarativo | Decisiones operativas en la redacción | |
|---|---|---|
Supervisión humana | ¿Quién valida cada tipo de contenido asistido por IA?¿Editor, redactor o equipo especializado? | |
Transparencia | ¿Cuándo se informa el uso de IA al lector?¿En qué formatos y con qué nivel de detalle? | |
Evitar sesgos | ¿Qué controles se aplican antes de publicar?¿Quién revisa outputs sensibles (género, política, etc.)? | |
Responsabilidad editorial | ¿Quién firma contenidos generados con IA?¿Cómo se asigna la autoría? | |
Uso responsable | ¿Qué tareas están permitidas, cuáles requieren revisión y cuáles están prohibidas? | |
Calidad y precisión | ¿Qué criterios determinan si un output es publicable o debe descartarse? | |
Protección de datos | ¿Qué información puede cargarse en herramientas externas y cuál no? | |
Innovación | ¿Qué tipo de experimentación está habilitada y bajo qué condiciones? |
Nuevos ejes: lo que 2026 agregó al mapa ético
Más allá de la consolidación de los principios existentes, el análisis del corpus ampliado revela la emergencia de ejes temáticos que estaban ausentes o apenas eran esbozados durante 2023.
La gobernanza de la IA en las redacciones pasó de ser una aspiración a convertirse en una exigencia operativa. Estadão creó un Comité de Inteligencia Artificial integrado por representantes de cinco áreas: Tecnología, Redacción, Producto, Jurídico y Auditoría. La BBC exige una figura editorial de alto nivel responsable de cada implementación. El Financial Times mantiene un registro interno de experimentación. 0221 incorporó auditorías regulares para detectar sesgos.
Estas decisiones organizacionales indican que la gestión ética de la IA requiere estructuras formales, con roles definidos, responsabilidades asignadas y mecanismos de rendición de cuentas. Para medios de menor escala, esto puede traducirse en un responsable designado y un protocolo documentado; para medios grandes, en comités interdisciplinarios con poder de decisión.
La preocupación por las imágenes generadas por IA y los contenidos sintéticos audiovisuales atraviesa prácticamente todas las directrices publicadas entre 2024 y 2026. EFE prohíbe el uso de sistemas de creación de imágenes para ilustrar noticias de actualidad y mantiene vigilancia activa contra la introducción de imágenes generadas por IA a través de cesiones de terceros. Le Figaro establece que ningún artículo visual generado por IA será publicado. El País prohíbe contenidos sintéticos que puedan confundirse con la realidad. The New York Times introduce el concepto de artículos con voz digital como nueva forma de accesibilidad que requiere marcos éticos propios.
Este eje refleja una maduración del debate, mientras las primeras directrices estaban centradas en el texto generado, las más recientes asumen que la IA interviene en toda la cadena de producción multimedia, desde la fotografía hasta el audio, el video y las visualizaciones de datos.
Las directrices de segunda y tercera generación incorporan referencias explícitas a marcos regulatorios internacionales. La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, la Declaración de Bletchley, los principios de la UNESCO, las recomendaciones de la OCDE y la Carta de París sobre IA y Periodismo aparecen como contexto normativo que las políticas editoriales deben considerar. RTVE enmarca sus directrices en este paisaje regulatorio con particular detalle, situando las decisiones editoriales dentro de un entramado de obligaciones legales y compromisos internacionales que los medios ya no pueden ignorar.
Una de las evoluciones más significativas es el tránsito de las declaraciones de principios generales a los protocolos diferenciados por tipo de tarea. Chequeado organiza sus usos permitidos en categorías operativas: transcripciones, traducciones, correcciones de estilo, procesamiento de bases de datos, apoyo en verificación, redacción asistida de comunicaciones institucionales y generación experimental de narrativas y visualizaciones. 0221 detalla tareas específicas como la desgrabación de audios, el análisis de documentos y la optimización de contenido. EFE distingue entre el uso de IA como herramienta de ayuda editorial, que considera equivalente a un corrector o traductor automático, y la generación automatizada de contenido a partir de fuentes identificadas, que requiere atribución explícita.
Esta especificidad operativa permite que las directrices funcionen como instrumentos de trabajo cotidiano, orientando las decisiones de periodistas y editores frente a situaciones concretas, en lugar de limitarse a enunciar valores abstractos.
Los puntos ciegos de las directrices
El análisis del corpus deja ver tanto lo que la industria construyó como lo que todavía no resolvió. Leerlas en conjunto, sin embargo, también permite identificar lo que sistemáticamente omiten, y esos silencios merecen la misma atención que los principios documentados.
Prácticamente ningún medio incorporó en su propia política interna una respuesta a la pregunta de qué hacer cuando su proveedor de IA modifica las condiciones de uso, sube los precios, discontinúa un modelo o es adquirido por otra empresa. Las únicas excepciones son marcos institucionales supranacionales como el Consejo de Europa, que en su checklist de adquisición incluye preguntas concretas sobre reversibilidad, continuidad y precios. Que sea un organismo regulador, y no los propios medios, quien lo aborde confirma la asimetría en el riesgo identificado, pero la responsabilidad de gestionarlo todavía no encontró dueño dentro de las redacciones. Las organizaciones construyen flujos editoriales sobre infraestructura que no controlan ni poseen, y sus políticas actúan como si esa condición no tuviera consecuencias. La experiencia de la última década con las plataformas de distribución y la pérdida de autonomía que eso implicó para muchos medios es una advertencia que el sector todavía no incorporó del todo en esta nueva etapa.
Las directrices establecen qué debe hacerse, pero ninguna define cómo constatar que efectivamente se hace. Algunos medios mencionan auditorías o registros internos, pero sin métricas de cumplimiento ni criterios para evaluar si la política se aplica en la práctica cotidiana. Sin esos mecanismos, una directriz corre el riesgo de convertirse en un documento que existe para ser citado más que para ser aplicado.
La mayoría de las referencias que circulan como modelos en la industria provienen de grandes medios con equipos dedicados, estructuras legales consolidadas y presupuestos que les permiten sostener comités y responsables específicos. Un medio regional con diez personas no puede replicar el modelo de Estadão ni el de la BBC, y la ausencia de directrices pensadas específicamente para ese contexto, especialmente en América Latina, no es una omisión menor. Es una brecha estructural que el debate internacional todavía no ha profundizado.
Reconocer estos puntos ciegos no invalida el trabajo que las directrices representan aunque obliga a plantear una pregunta que pocas redacciones formulan con honestidad antes de publicar su política: ¿este documento fue diseñado para ser cumplido o para ser comunicado?
Propuesta de directrices para medios: versión 2026
Tomando como base el análisis del corpus ampliado, los principios rectores identificados y los puntos ciegos, esta sección presenta una propuesta actualizada de directrices que puede ser utilizada por medios y redacciones como punto de partida para diseñar sus propias políticas de uso de IA. A diferencia de la propuesta incluida en la edición 2023, esta versión incorpora los ejes de gobernanza, protocolos operativos y marcos de auditoría que caracterizan a las directrices de tercera generación.
Directrices para el uso de inteligencia artificial en [nombre del medio]
En [nombre del medio] entendemos la inteligencia artificial como una herramienta al servicio de nuestra misión periodística. Su integración en nuestros procesos editoriales se rige por los principios de supervisión humana, transparencia, rigor, equidad y responsabilidad. Toda aplicación de IA estará subordinada al criterio editorial de nuestros profesionales y al compromiso con la veracidad, la precisión y la confianza de nuestra audiencia.
La producción de contenido mediante IA será supervisada por periodistas y editores en todas sus etapas. La responsabilidad final sobre lo que se publica recae siempre en el equipo editorial. Toda producción asistida por IA será revisada y aprobada por una persona responsable antes de su publicación. Cualquier error derivado del uso de IA será abordado con un protocolo claro de corrección y comunicación.
Comunicaremos de manera clara cuándo y cómo se utiliza la IA en la producción de contenidos. Los contenidos generados automáticamente a partir de fuentes identificadas incluirán una nota aclaratoria. Explicaremos las herramientas utilizadas y los criterios que orientan su aplicación. Mantendremos una actitud abierta frente a las preguntas de nuestra audiencia sobre el uso de estas tecnologías.
(con supervisión editorial estándar): transcripción de audios y entrevistas, asistencia en traducciones, corrección gramatical y de estilo, síntesis de documentos extensos, generación de borradores para publicaciones en redes sociales, análisis y procesamiento de bases de datos, y apoyo en la investigación periodística.
(requieren autorización de una figura editorial o responsable designada): generación de titulares y bajadas, redacción asistida de textos informativos, creación de visualizaciones de datos, uso de imágenes mejoradas por IA para infografías o visualizaciones, y experimentación con formatos narrativos innovadores.
publicación de textos íntegramente generados por IA sin supervisión editorial, uso de imágenes, audios o videos sintéticos que puedan confundirse con la realidad, ingreso de datos confidenciales, fuentes anónimas, primicias periodísticas o información personal en plataformas externas de IA, y uso de IA como editor final o como fuente de información primaria.
Las imágenes generadas por IA se utilizarán con cautela y se etiquetarán de manera visible. Se prohíbe el uso de imágenes fotorrealistas generadas por IA para ilustrar noticias de actualidad. Las ilustraciones creadas con asistencia de IA se permiten cuando los elementos generados son secundarios y se informa sobre su uso. Se mantendrá vigilancia activa para impedir que material sintético ingrese en nuestros contenidos a través de fuentes externas.
No se ingresará información sensible en plataformas externas de IA. Esto incluye datos personales de fuentes o audiencia, documentos confidenciales, información empresarial estratégica y material periodístico inédito. Se cumplirán las normativas de protección de datos vigentes y se implementarán mecanismos de seguridad para el tratamiento de la información.
[Nombre del medio] designará una persona como responsable de IA editorial, encargada de supervisar la implementación, documentar los usos, coordinar la formación y servir como punto de consulta para el equipo. En medios de mayor escala, se recomienda la creación de un comité de IA integrado por representantes de las áreas editorial, tecnológica, legal y de producto. Se mantendrá un registro interno de las herramientas de IA utilizadas, los proyectos en curso y las evaluaciones realizadas.
Se implementarán programas de formación continua sobre el uso ético y efectivo de la IA para todo el equipo periodístico. La capacitación abarcará tanto las potencialidades como las limitaciones de las herramientas disponibles, y se actualizará periódicamente para incorporar nuevos desarrollos tecnológicos y aprendizajes derivados de la práctica.
Se respetarán las normas de propiedad intelectual en todo uso de IA. Se priorizarán herramientas que contemplen criterios de autorización y transparencia en el entrenamiento de sus modelos. El uso de IA no implica renuncia alguna a los derechos sobre los contenidos originales del medio.
Antes de adoptar cualquier herramienta de IA, el medio evaluará las condiciones contractuales del proveedor, incluyendo políticas de precios, continuidad del servicio y portabilidad de los datos. Ante cambios significativos, se activará una instancia de evaluación que determine la continuidad, sustitución o adaptación del uso. En medios con recursos limitados, este proceso puede simplificarse, pero no omitirse: la escala condiciona los medios, no los principios.
Estas directrices serán revisadas periódicamente para incorporar los aprendizajes derivados de su aplicación, los avances tecnológicos y los cambios en el marco regulatorio. Fomentaremos un diálogo permanente con nuestra comunidad para asegurar que las prácticas de IA estén alineadas con las expectativas y necesidades de nuestra audiencia.
Asistente de gobernanza y directrices IA
Herramienta para diseñar y analizar políticas de uso de inteligencia artificial en medios periodísticos. Basada en el relevamiento comparado de más de 90 directrices internacionales, ayuda a desarrollar criterios editoriales, marcos de gobernanza y procesos de integración responsable de IA en redacciones.
Abrir asistente en ChatGPTLa brecha entre el documento y la práctica
En este nuevo contexto en el que la IA ya forma parte de la infraestructura editorial de redacciones de todo el mundo, el verdadero desafío no está en redactar una política, sino en sostenerla en la práctica diaria. Muchas redacciones publican directrices que luego conviven con rutinas en las que la IA se usa sin los controles que el propio documento establece.
La distancia entre lo que se declara y lo que se hace es, quizás, la brecha ética pendiente de esta etapa.
Reducir esta brecha exige algo que ningún texto garantiza por sí solo: voluntad editorial, revisión constante y la honestidad de reconocer cuando la práctica cotidiana supera lo establecido por las reglas internas. Una directriz editorial se define por la coherencia entre lo normativo y lo operativo.
Con esa premisa, las políticas constituyen un punto de partida diseñado para ser adaptado a la escala, los recursos y la misión de cada medio. La experiencia acumulada en los casos analizados demuestra que la formalización de directrices de uso de IA fortalece la confianza editorial, protege la integridad del contenido y proporciona a los equipos periodísticos un marco claro para la toma de decisiones en un entorno tecnológico que continuará evolucionando.